martes, 14 de julio de 2009

UN BICHO DIFERENTE


Ser adolescente es ser yo. Entrar en un mundo nuevo, un mundo plagado de sensaciones y de nuevos deseos, un mundo que abre sus brazos ayudándonos a descubrirnos, a ser quien somos. Ser adolescente es llegar a materializar lo que imaginamos en nuestra niñez, es dejar el pequeño cuerpo atrás y convertirnos en hombres y mujeres. Tiempo de desesperación e ignorancia, lleno de nuevas experiencias y la difícil tarea de salir a la realidad. Dejamos de creer en Súper mama y Súper papa para darnos cuenta que son personas que también se equivocan y no dioses que antes tenían siempre la razón, para así llegar a conocernos y a descubrirnos. Ya dejamos de tener a nuestros “viejos” dándonos la mano para cruzar la calle, porque debemos valernos por nosotros mismos. Es una experiencia única y muy difícil de atravesar, porque nos damos cuenta que no vivimos en una cajita de cristal y que vivimos en un planeta lleno de cosas feas (aunque también hay buenas). Juraría que derrame más lágrimas en mi adolescencia que en el resto de toda la vida. Tiempo donde todo nos duele más y nos pega más fuerte, donde las heridas sangran y ninguno de nosotros sabemos como pararlas. Cuerpos nuevos, mente nueva, sensaciones nuevas que se proyectan en nosotros y nos hacen sentirnos tristes y felices, libres y encerrados, enamorados o sentirnos totalmente solos, todo esto a la vez. Ser adolescente es un camino de descubrimientos y vivencias. Un camino lleno de piedras y de ilusiones de un mañana mejor. Aunque es trayecto es muy corto vivimos las cosas más hermosas que podríamos vivir en nuestras vidas, donde nos enamoramos por primera vez, afianzamos los amigos de la infancia y conocemos a nuevos y los aprendemos a querer como se lo merecen. Sin embargo sufrimos mucho por todo lo que dejamos atrás, por suerte el mañana será mejor y claro…. NUNCA HABRÁ TAL CRISIS

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